viernes, 6 de julio de 2007

Desarmada

Desarmada estoy ante tu voz de trueno que,
Como el dios airado, profiere mi nombre en sueños,
E imperativo me despierta
Palpitante y aterrada.

Desarmada ante las nefastas palabras a las que,
Herencia voluntaria, tus manos y tu voz prestas,
Cónclave de oscuras fuerzas.

Desarmada ante la ciega máscara
Que, quiero creer, tu rostro oculta,
Signo de aquel aquelarre que fue
En la más funesta noche de nuestra historia.

Desarmada porque todo eso que detesto
Corre también por mis venas,
Ponzoñoso alimento
Que -cálido y dulce- entre juegos infantiles se deslizaba,
Como la serpiente en la cuna.

Desarmada y vencida
Por fallidas alquimias que he intentado
Por los flujos secretos que persisten
y rezuman desde capas subterráneas.

Desarmada. Insensato deseo de ser y no ser
La tierra que soy,
De cuya herida borbotea el poema.

Paula Sch. Julio 2007