Llegan efervescentes, tus palabras.
Delirante y fresca espuma,
Baña las solitarias costas.
Con la cadencia del
fluir y refluir del diálogo,
Las arenas revueltas,
El agua turbia.
La marea apacigua la orilla
Al retirarse
La peina brillante y lisa.
Sosegada, queda,
A la espera de un retorno
voluptuoso, enardecido.
Paula Sch - Agosto 2010