jueves, 5 de agosto de 2010

Diálogo infinito

Llegan efervescentes, tus palabras.
Delirante y fresca espuma,
Baña las solitarias costas.

Con la cadencia del
fluir y refluir del diálogo,
Las arenas revueltas,
El agua turbia.

La marea apacigua la orilla
Al retirarse
La peina brillante y lisa.

Sosegada, queda,
A la espera de un retorno
voluptuoso, enardecido.

Paula Sch - Agosto 2010