Como el Quijote en el caballo de madera, alucinado.
¿En qué pensaste cuando emocionado dijiste la letra de Saer?
Yo nos pensé montados en la máquina sonora de la presencia ausencia.
Subidos a un delgado hilo, invisible,
Con los ojos cerrados,
Arrancados a la oscura y solitaria habitación.
Parece aire, que va y viene.
Interferido a veces por extrañas criaturas,
Palabras sin destino
Que transformadas en ruido recorren el espacio.
Parece aire, que va y viene.
Pero trae cuerpo y lleva cuerpo,
En forma de risa, en lágrimas que quieren saltar,
En un detenido impulso, abrazo todavía imposible.
Julio 2010