Le escribe a su ausencia
A esa imagen que alcanza a esbozar
Todavía en el aire.
A su voz que resuena
En algún recóndito vértice
De esta habitación.
Le escribe a su ausencia:
A las palabras no dichas y
Ya amarillentas que caerán
Con la brisa en otoño.
A una sombra adelantada
Que se fue disolviendo
Hasta que (fuego que arrasa el fuego)
Feneció un mediodía
Le escribe a su ausencia
Convaleciente, de a poco olvidada
Como un huidizo pensamiento
Que se va sin dejar rastros
Y al que como a la estrella fugaz
testigo, elevo esta oración.