lunes, 8 de noviembre de 2010

Celaje de Plata

Salitrosa densidad del tiempo.

Fondeado prejuicio
Derruye el pequeño casco,
Ya oxidado.

Cruje la madera, raída.
Pero el temeroso engranaje se libera.
Leva anclas. Se alzan las velas

Un susurrante impulso
Le concede tardío rumbo
Hasta llegar a donde el mar se pone dulce,
Y plata.

Planicie de planicies, extraño celaje.
Una tormenta se anuncia en el aire,
Sofocante hasta las amarronadas aguas
Ahora quietas, silenciosas.
Truena lejano, y se acerca fresca la brisa,
Y trae un leve aroma de tierra y criaturas bendecidas