domingo, 6 de noviembre de 2011

Otra ciudad

Rondar inconsciente
Por las calles llanas.
La mirada recóndita,
Tardo el pensamiento,
Y un sopor en la piel,
De siesta estival.

Equívoco deseo
Lleva el andar
Por veredas sosegadas.
Y una brisa de baldosas frescas,
De patio ancestral,
Baña ligero el rostro.

De los ventanales sucesivos
Asoman esencias domésticas,
Cortinas de tinte amarillento,
Y un gato aburrido
Que se sabe sepia
Enmarcado en el recuerdo.